Estancias de mas de un año


Westfalia

Gymnasium Johanneum Loburg

1965 – 1966

Friburgo

Albert-Ludwigs-Universität Freiburg

1978 – 1979 WestfaliaEn Westfalia vivi en las localidades.

 

Mis pueblos en Alemania

En Alemania viví en las localidades de Versmold, Greffen, Harsewinkel, en el Land de Westfalia, y en Holzhausen, en Baden–Württemberg, además de mi internado del Loburg, en Ostbevern, cerca de Münster.

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Loburg

mi colegio palaciego


1965 – 1966

Una enseñanza de alto nivel y una experiencia de acercamiento a la naturaleza extraordinaria.

 

 

Aquí hice 1º y 2º de bachillerato en alemán

Hijo de obreros españoles emigrados a Alemania en 1960, mis padres no querían que a mis 11 años estuviera yo solo las diez horas diarias que ellos tenían que estar fuera de casa. Buscaron un internado y, de casualidad, di con mis huesos en éste. Era el único extranjero y el único de pelo negro en medio de cuatro centenares de niños y mozalbetes rubios que se educaban en aquel increíble colegio.

Quien me lo hubiera dicho, cuando salí de Asturias camino de lo desconocido.

Lago y bosque

charcas, hayas y robles


Escuela humanista …y de naturalistas

senderos para explorar

el medio natural

Passion in all we do.

Entre escuela ilustrada y forest school.

El entorno del colegio Loburg es un exuberante bosque lleno de lagos y charcas que un noble legó junto a su palacio para convertirlo en centro de educación.

Rodeado de bosques y aislado del mundanal ruido

Una isla de paz donde imperaba el deporte, la música clásica, el arte, el latín, la letra gótica y la naturaleza.

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Internado en palacio

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Estudiar latín en lengua alemana

Estudiar latín en alemán al tiempo que perfeccionaba el idioma de mi maestro a marchas forzadas para cursar primero de bachillerato en un internado alemán, fue una odisea inimaginable. Lo compensó el pasar de una escuela rural de la España de 1960, en la que un maestro impartía clase a todos las edades a la vez y en un mismo aula

a un colegio en el que los niños íbamos de un edificio a otro para hacer deporte en un gimnasio olímpico; dibujo en un estudio de arte; música en una sala de conciertos; ciencias naturales en un laboratorio con una lupa microscopio por mesa; geografía en un gabinete lleno de mapas y, el resto de las asignaturas, en el aula propia de cada grupo.

Dedicatoria de mis compañeros de clase y profesores de primero de Bachillerato del Colegio Loburg, en el libro que me regalaron al irme del internado en 1966 mi libro favorito para que me acordara siempre de todos ellos.

El alma de los indios, ahora nativos americanos

Otro autor que me apasionó en la biblioteca del Loburg Karl May, que no me dejaron leer hasta segundo de bachillerato. Me hizo viajar con la imaginación a través de 50 tomos por las praderas americanas.

Cuando llegué al colegio Loburg descubrí en su espléndida biblioteca  los siete tomos de la colección de libros dedicada a un caballo legendario. Me hizo soñar con llegar yo también a conocer de cerca a esos aliados del hombre que tanto nos ayudaron a evolucionar en el Paleolítico, cuando aún eran libres y no los habíamos degradado como animales domésticos.

Un libro sobre caballos

Hoy trabajo en devolverles la libertad!

Universidad de Friburgo

Becado por el D.A.A.D. en 1978/79